Hebreos 11:6

14 de abril de 2013

 

“Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que la hay, y que es galardonador de los que le buscan”.

Aunque el pasaje anterior dice que deben tener fe los que se acercan a Dios , la primer parte sigue siendo contradictoria para mí, porque generaliza que todos debemos tener fe, si no le caeremos mal a Dios y nos castigará. O tal vez es una forma chantajista de que nos acerquemos a Él. De cualquier forma, se me hace manchado.

Siento que es un reflejo de lo rígido que es la religión institucionalizada, que debe servir a dos amos al mismo tiempo. A sus feligreses y a sus dogmas. Y como dice la escritura, uno no puede servir a dos amos, porque amará a uno y aborrecerá al otro (Mateo 6:24). Por eso las religiones se pasan de lanza con sus feligreses, por tener que seguir sus instituciones, las reglas del juego, que siendo dogmas, son de lo más rígidas. Aquí es cuando pagan los platos rotos los incrédulos, los fornicarios, los homosexuales, las rameras, los solteros (en ciertas religiones), las mujeres (en otras religiones) y en general, quien no encuentra sus necesidades espirituales satisfechas por un dogma en particular; pero que por alguna razón que todavía no entiendo (y que es sincera y respetable) creen en sus respectivas religiones.

Tengo un amigo que es un creyente sincero, alguien que es inteligentísimo, pero que cierto aspecto de su vida no está en “armonía” con su religión. Un día, hablamos sobre varias cosas, entre ellas lo oneroso de ser un paría dentro de tu propia iglesia. Entre muchas, llegué a la conclusión de que en la sociedad del futuro, que idealizo como una sociedad sin intolerancia, discriminación y totalmente abierta, una figura como la religión institucionalizada no tendría cabida. Es sencillamente incompatible con los ideales de esos tiempos.

Sin embargo, la búsqueda espiritual no dejará de ser. Esta nace de la incapacidad del ser humano de saberlo todo, de la realización de su propio yo, de lo maravillado que está con lo que lo rodea, como le es inexplicable su existencia sin un “arquitecto”, de la trascendencia que le requiere su mente y su corazón y en un punto de vista más negativo (pero igualmente real), su incertidumbre sobre el futuro, su miedo a la muerte y su necesidad de guía.

Es por eso, según yo, que es bueno ser ateo, pero con medida.

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2 comentarios en “Hebreos 11:6”

  1. Yo pienso que para poder creer en Dios, primero debes tener fe, si no entonces no creerías. La necesidad de Dios parte de que todos los seres humanos, consientemente o no, pensamos en la eternidad del ser; a través de una vida eterna en un paraíso, a través de convertirte en energía, o de ser rescatado por la nave espacial de Xenu.

    Lo que es muy cierto es que la religión institucionalizada aprovecha dos cosas: la necesidad de una eternidad y por ende una deidad, con la credulidad de la gente.

    “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. La gente no analiza su propia fe, solamente creen por costumbre y eso es lo mismo que tener perros amaestrados… O integrantes del más exitoso multinivel.

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    1. Completamente de acuerdo contigo. Hay algo en la institución religiosa que hace que perdure, y encontrar ese “algo” es lo que ha ocupado a sociólogos desde hace mucho tiempo.

      Al final yo quiero que el señor Xenu me lleve, pero que no me arroje a un volcán.

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