“Malditos incivilizados hijos de puta”

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30 de abril de 2013

 

Eso es lo que pensé cuando, en el metro, todo mundo se aventaba para entrar en el vagón. Nadie respetaba el orden en el que estaban formadas las personas, se daban codazos, se metían a la fuerza, aun cuando era claro que ya no cabía ni un alma más.

Yo creo que ni la mitad de ellos se comportaría tan incivilizadamente si el de al lado conservara sus modales. Lo que quiero decir es que la mayoría no son así, toman esa actitud como un modo de defensa, tipo “si él se va a poner cavernícola, pues yo también” o “de que me chinguen a chingar, pues chingar”.

Esa es, a mi gusto, una muestra de falta de autenticidad y de un modo de ser reaccionario. Este tipo de mentalidad sólo crea subproductos, borregos y copycats, y se refleja en muchos aspectos cotidianos, con los padres por ejemplo. Muchas de nuestras decisiones las basamos en el grado de satisfacción que nuestros padres tendrán al contemplarnos hacerlas. Como escuche una vez por ahí, ¿cuándo viviremos para nosotros y dejaremos de vivir para nuestros padres?, ¿cuándo tomaremos nuestras propias actitudes y dejaremos de tomarlas a causa de los demás? Somos malos o buenos sí los demás son así con nosotros. No tomamos la iniciativa, no ponemos el ejemplo.

Me recuerda a la Guerra Fría. Bueno me recuerda a lo que he leído al respecto, no estoy tan viejo. Esta era una guerra reaccionaria, de amenazas (todas lo son, pero ésta más). En el punto más crítico (la crisis de los misiles de Cuba) ambos actores tomaron la mejor decisión, fueron civilizados. Si no hubiesen tenido la confianza en actuar “bien” y en que produciría los mejores resultados, nos hubiese cargado el payaso.

Todos tenemos nuestras mini Guerras Frías, pero a diferencia de la internacional, la mayoría del tiempo no tomamos la mejor posición, nos rebajamos. No ponemos el ejemplo, copiamos.